El tipografista: entre diseñadores y términos de diccionario

Por: Jesús Barrientos Mora

* Este artículo fue publicado en la memoria del Tercer Coloquio sobre tipografía y educación superior convocado por ENCUADRE, Asociación Mexicana de Escuelas de Diseño Gráfico. Abril de 2010.

1. Definiciones tipográficas

Dentro del campo de la tipografía encontramos dos grandes áreas de desempeño para el diseñador: diseñar letra y diseñar con letra. Sin embargo el idioma no siempre es completamente explícito.

En inglés, contamos con los vocablos Typographer para definir a la persona que tiene habilidades o que está vinculada a la tipografía¹ y Type (o typefacedesigner que es la persona entrenada en el arte y oficio de diseñar moldes de letras, también incluso conocidos en ocasiones como font developers².

En francés tampoco se cuenta con un término tan claramente definido como el del inglés y también se le da uso al vocablo de typographe para definir al que trabaja con la letra y al que la diseña; sin embargo tenemos el concepto del créateur de caractères que tiene la tarea de concebir, diseñar y realizar caracteres tipográficos. Curiosamente en esta definición al acto del diseño se le eleva a una cuestión de creación, más allá de la simple realización.

En alemán el caso es más explícito porque las definiciones no dependen de la raíz “tipografía”, siendo llamado schriftsetzer al componedor de tipos o impresor (incluso a veces también nombrado como buchdrucker que sería algo así como impresor o hacedor de libros) y el diseñador de tipografía es llamado schrift-designer, en una sola palabra que literalmente significaría algo así como “diseñador de letras”. Cabría destacar que en alemán son prácticamente sinónimos los conceptos de letra, escritura, fuente y molde tipográfico.

Ahora bien, en el caso del español encontramos que el tipógrafo definido por el diccionario de la RAE es descrito como “persona que sabe o profesa la tipografía”³, mientras que en el Diccionario de tipografía y del libro de José Martínez de Sousa el tipógrafo aparece como “cajista u oficial de imprenta cuyo cometido era componer los moldes que se han de imprimir; se dedicaban básicamente a componer líneas de texto para periódicos y libros. Posteriormente se especializaron en […] llevar a cabo trabajos comerciales y de fantasía. Finalmente, su función principal fue la de ajustador o compaginador.”⁴

Actualmente en nuestro idioma se emplea indistintamente la palabra tipógrafo tanto para definir a la persona que diseña letra, como para quien la utiliza en las “artes gráficas”. Propongo que se haga una diferencia entre estas dos actividades por medio de la palabra tipografista, siendo que el sufijo –ista forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio.

Así, el tipografista como nuestro typographer sería la persona que trabaja con tipografía, que compone textos, que conoce de los valores semánticos que conlleva la selección (o elección) determinada de algún tipo de letra para su uso. De esta manera podríamos distinguirlo de el tipógrafo, que trabaja como type designer y se encarga del diseño de nuevas fuentes y sistemas tipográficos, sea por encargo comercial, investigación o simple experimentación personal en el campo de la tipografía.

 

2. Labor de tipografista

La propuesta es definir a la persona que trabaja con tipografía como tipografista, el mismo que en el pasado realizó la labor de componedor de tipos, cajista o impresor; ya que actualmente el diseñador gráfico no es precisamente un componedor de tipos movibles de plomo, pero que sí trabaja con paquetes de fuentes y se enfrenta a la noble labor de escribir mensajes y esclarecer los contenidos que se han de leer, el diseñador gráfico debe tener como tarea pulir sus habilidades y capacidades de tipografista.

Tomando a la tipografía como disciplina también puede llamársele diseño tipográfico, diseño editorial, composición o puesta en página, es decir, el trabajo que realizamos al asignarle orden a la información escrita y la manera en que podemos leerla.

Así, podemos considerar al diseñador editorial como un tipografista natural (si es que esta acepción puede ser válida) y de necesidades inmediatas: conocimiento sobre las cualidades de la tipografía, sobre los estilos y el comportamiento de determinadas fuentes en el texto corrido, en los títulos o en tantas otras necesidades editoriales. Sin embargo el trabajo se puede complicar en otros productos gráficos.

Es realmente incómodo contemplar el diseño de cartel que se realiza con mucho éxito en México y que muchas veces no cuenta con las reglas básicas del diseño tipográfico, entregando obras complejas de leer y que a pesar de la imagen o conceptualización del mismo, no cuida el material de lectura. Ni que hablar del diseño de logotipos, donde en aras de un diseño espectacular, se pierde por completo la comprensión de las palabras.

Actualmente sabemos que la tipografía posee un componente estético innegable, además de ser utilizada con fines puramente funcionales. […] No existe tipografía que carezca de connotaciones, que no tenga referentes históricos o estéticos, o que no produzca ningún efecto evocador, sentimental, emocional, alegórico o de cualquier otro tipo posible. Existen tipos que simbolizan filosofías e ideologías, otros representan a instituciones, naciones y cultos, y muchas poseen un significado propio. En el diseño gráfico contemporáneo se ha alcanzado ese punto en el que […] se ha impuesto la función de la letra desde su vertiente expresiva y su capacidad de comunicación formal como lenguaje plástico autónomo de la tipografía. […] ¿Depende, por tanto, la letra del lenguaje hablado? Para muchos poetas concretos la tipografía era una parte más de las palabras, lo que le daba cuerpo al lenguaje, y era éste el que determinaba las decisiones tipográficas en sus composiciones. Para ellos no podía existir desvinculación posible entre la palabra y su imagen visual.⁵

 

3. Recursos tipográficos: elección de tipos y letrerismo

Hacer un buen trabajo tipográfico tiene varios caminos, bien conocidos y por demás escudriñados, entre los cuales podemos contar con la elección de una fuente o tipo de letra por medio de las clasificaciones tipográficas, características visuales, relaciones históricas o incluso por asociaciones tradicionales de uso.

También podemos contar sin embargo con el recurso del letrerismo, rotulismo o creación de palabras y alfabetos que nos ayuden a comunicar de manera más efectiva lo que tratamos de plasmar con las letras.

En palabras de Max Kisman, diseñador gráfico y tipográfico, para los diseñadores gráficos el diseño de tipografía se ha convertido en un aspecto más en el amplio campo de la profesión. La tipografía se ha convertido en un elemento ilustrativo en el diseño gráfico; con los alfabetos creados ex profeso, el diseñador gráfico puede darle una reconocible y fuerte identidad al producto gráfico. La tipografía se ha convertido en rotulismo nuevamente.⁶

La necesidad primordial del diseñador es transmitir enfáticamente el mensaje que está componiendo. Los recursos que utilice pasan a segundo plano, no importa si estos son criterios de elección de fuentes, ejercicios caligráficos, dibujos, ediciones digitales o de construcción manual, todo dependerá de la habilidad que desarrolle y las estrategias que aplique en la realización.

 

4. Valores de un buen tipografista

Uno de los primeros sitios en donde me topé con la carencia de el término adecuado en español fue al leer el libro “The education of a typographer”, que originalmente y como su título lo sugería, creí que sería una herramienta para ser un mejor tipógrafo o para ayudarme en el desarrollo de tipografía y optimizar el diseño de las mismas.

Sin embargo, en el contenido me fui dando cuenta que hablaba del typographer de manera independiente al type designer. Este libro relata las opiniones sobre el tipografista desde el punto de vista de diversos diseñadores gráficos y profesores universitarios de tipografía. Se tomaron dos preguntas como las principales para la definición de este concepto, siendo las siguientes:

Does one need to be a type designer to be a good typographer? Que literalmente traducido es ¿Se necesita ser un diseñador de tipografía para ser un buen tipógrafo?

Al utilizar la palabra tipógrafo como diseñador de letra y diseñador con letras la pregunta podría ser confusa, apliquemos ahora el concepto que nos ocupa:

¿Se necesita ser tipógrafo para ser un buen tipografista?

En la opinión de Doyald Young no, mientras el diseñador esté familiarizado con los grupos básicos de fuentes y conozca la manera en que pueden combinarse, además de conocimiento histórico sobre tipografía, acompañado con sentido común de lo que es apropiado.11 Esto es enfrentar al diseñador gráfico a su contenido, procurando que se familiarice con el mismo para que la comprensión ayude a una buena composición.⁷

Stefan Sagmeister opina: No, para nada. Existen diseñadores que jamás diseñaron una fuente completa y que son autores de mis obras tipográficas predilectas.⁸ Esto lo podemos ver reflejado en el trabajo de muchos diseñadores que han hecho alfabetos sólo para logotipos o carteles específicos, en donde la habilidad comunicativa no precisa del diseño total de una tipografía, o mejor aún, no requiere de utilizar fuentes ya establecidas y empleadas por otros diseñadores.

Para Jeffrey Keedy el tipógrafo y el tipografista requieren habilidades y temperamentos similares pero distintos. Un buen músico no tiene porque hacer sus propios instrumentos, pero si tienen que apropiarse de ellos. El tipografista necesita fundamentalmente comprender la tipografía con que trabaja o nunca será capaz de “jugar” bien con ella. Los diseñadores gráficos tienen a caer en tres categorías: ilustrativa, tipográfica o metodológica. Sólo una pequeña parte de los diseñadores son tipografistas, y muy pocos de ellos son tipógrafos. La mayoría de los tipografistas no son tan versados en su oficio y ese es un punto débil en la educación del diseño, que regularmente es compensado con el uso de programas de computadora.⁹

La otra pregunta tomada del texto es What would you say constitutes a “good typographer”?, o bien ¿Que dirías que hace a un “buen tipografista”?

Nuevamente tomamos la opinión de Doyald Young quien señala que para el buen tipografista antes que otra cosa debe estar la habilidad para comunicar con claridad, para que el mensaje sea lecturable en su aplicación. Por ejemplo, no poner un párrafo completo en un anuncio espectacular, o usar texto de siete puntos en publicidad dirigida a adultos mayores.¹⁰

Jeffrey Keedy comenta que debe ser algún letrado en toda la extensión de la palabra y que tenga algo que decir. La comunicación extra es esencial para mi definición de buena tipografía. La tipografía efectiva, apropiada o “transparente” es el requisito mínimo para un trabajo promedio. A pesar de lo que los diseñadores digan, en realidad no es tan difícil hacer composiciones tipográficas legibles y lecturables, especialmente ahora que el software ha mejorado. Un mal tipografista hace composiciones que no quieres leer, con mal gusto. Pero un buen tipografista es alguien que comunica un punto de vista hábil y creativamente y hace que la tipografía deje un buen sabor de boca.¹¹ Para Nick Bell todo se traduce sencillamente en sensibilidad.¹²

El diseñador gráfico debe contar con los valores característicos del tipografista, que proponemos como una conciencia despierta y activa aunada al compromiso que el componedor o realizador debe tener con la obra, evidentemente también con el contenido de la misma. La pregunta de ¿cuándo funciona un diseño? Se contesta claramente cuando este mismo se reconoce porque hace más accesible la transmisión de un contenido o la funcionalidad de un objeto. Y en ese momento deja de existir visualmente. Las expectativas son respecto del uso de los objetos o la claridad de los contenidos, no respecto del diseño y, mucho menos, del diseñador. Es decir, el diseño forma parte de una estructura indisoluble de objetos y contenidos con los cuales cotidianamente nos relacionamos.¹³

Estas relaciones y responsabilidades han sido aparentemente muy claras desde hace varios años, y a pesar del cambio de tecnologías, las necesidades y cualidades básicas de un buen diseño permanecen intactas. Jan Tschichold afirma que todo aquél que precise impresos y materiales de escritura debería aprender a reconocer los inconvenientes de una disposición errónea de la letra y poderlos nombrar de un modo claro, así como conocer dónde radican los límites de lo posible. Debería ser capaz de juzgar el boceto del rótulo de una tienda, de decir si los caracteres están bien formados como tales, si el ritmo es afortunado y qué otros factores influyen en el proyecto.¹⁴

El tan aclamado dominio del oficio sólo puede llegar con la práctica, y el diseñador gráfico debe hacerse responsable del la correcta aplicación de las reglas, la lógica e incluso del puro sentido común.

A pesar de nuestra preocupación por lo meramente estético, hemos heredado un alfabeto de tal preeminencia, racionalismo y dignidad como el Romano; eso es motivo de satisfacción y orgullo.¹⁵ No podemos negar la gran tradición en la construcción de letreros con la que contamos desde la época de Trajano y por respeto a ello, tenemos que hacernos responsables de las composiciones que hacemos hoy día.

Una letra nos habla, porque sabemos que es una letra. Le fue otorgada una etiqueta que se ha fusionado con la letra misma. Determinadas letras son creadas en determinados tiempos. Están las históricas, las antiguas; algunas veces son “clásicas” por la manera en que fueron producidas. Otras veces son modernas por la manera en la que su producción cambió. Y en algunas otras ocasiones son basura porque prácticamente cualquiera puede hacerla. Pero aún así, todas son letras. Los estilos de la reproducción de la letra nos dicen que quieren verse diferente unas de otras. Pregonan: “úsame para tu propósito específico”. ¡Y tenemos un propósito! Si tienes un poema, elegirás una tipografía poética. Si estás haciendo un letrero para una tienda de abarrotes, entonces escogerás una tipografía abarrotera. Si eres parte de una revolución elegirás una tipografía escandalosa. Si tienes algo que vender, escoges la tipografía más comercial. ¿Importa la forma en que eliges? No, siempre y cuando venda tu pensamiento, la idea, o el mensaje dentro del contexto que la usa, y le de forma. Comunicar es vender. Y un consumidor que escucha atento, es la recompensa.¹⁶

 

5. Conclusiones

La definición de un concepto es tan importante como el uso del mismo; una palabra puede aclararnos las funciones de un oficio y por medio de esto hacer responsable del uso de la tipografía al diseñador gráfico, mismo a quien no se puede exigir convertirse en tipógrafo.

Sin embargo la especialización y compromiso con la buena composición, las reglas y la selección tipográfica adecuada, son cualidades del tipografista que un buen diseñador puede aspirar a tener.

El conocimiento necesario (y siempre dispuesto a verse incrementado) sobre la tipografía, elevará evidentemente la calidad en el diseño.

En el mundo del diseño gráfico existen muchos problemas que resolver y situaciones por las que el proceso de diseño se ve aletargado, cuando no detenido. Una de las excusas principales del estudiante y muchas veces también del profesionista del diseño gráfico cuando se trata de tipografía consiste en una defensa absurda basada en que su actividad no se trata de hacer tipografía, dicho en palabras más sencillas, esta excusa dice: “no soy tipógrafo”

En efecto el diseñador no es tipógrafo, y valga el problema, tampoco tiene porque serlo.

El tipógrafo conoce muy bien cada uno de los signos diseñados por su mano, y regularmente se encarga de aprenderse también el trabajo de otros; minuciosamente sabe distinguir una letra renacentista de una barroca. Sin embargo la atención puesta en la herramienta no tiene que nublar la visibilidad general del diseño.

Eric Gill hace una analogía artística y afirma que es más importante que el obrero preste toda su atención al trabajo, sin perder el tiempo mirando sus instrumentos. Un escultor no se pone a mirar el martillo y cincel cuando esculpe, sólo mira la piedra que está frente a el. De manera similar el impresor debe darle su total atención al entintado e impresión, y rara vez voltear a ver la forma de su imprenta.¹⁷

No trato de decir que sea inútil estar mirando las herramientas de trabajo, sin embargo es mucho más importante saber que es lo que estamos haciendo y para qué; de esta manera será mucho más satisfactorio el resultado.

 

Finalmente las intenciones del concepto tipografista son las siguientes:

1. Utilizar dos definiciones concretas que simplifiquen la comprensión de las labores tipográficas.

2. Comprometer al diseñador gráfico con los contenidos de su página; la conciencia en los temas tipográficos y la información, evitará que abra un archivo nuevo en blanco en la computadora y hacer recorridos infinitos en sus fuentes instaladas.

3. Liberar al diseñador gráfico del supuesto yugo del diseño de letras y dejar a los especialistas esa tarea.

4. Lograr un acercamiento con los expertos en ambos temas, y reconocerles su labor.

5. Realizar un trabajo más honorable y sobretodo mejor definido para el público que necesite leerlo.

Como dato curioso, al momento de redactar este documento, el corrector ortográfico de Microsoft Word marcó como error cada vez que escribía la palabra tipografista. No es muy difícil de resolver este conflicto: simplemente hay que agregar esta definición al diccionario de términos, y utilizarla.

 

Bibliografía:

1. Mckean, Erin. Oxford American Dictionary, Oxford, Oxford University Press, 2005.

2. Graham, Lisa. Basics of Design: Layout & Typography for Beginners. New York, Delmar, 2002.

5. Real Academia Española. Diccionario esencial de la lengua española, Madrid, Espasa, 2006.

4. Martínez de Sousa, José. Diccionario de tipografía y del libro, Madrid, Paraninfo, 1995.

5. Sesma, Manuel. TipoGrafismo, Barcelona, Paidós Diseño 04, 2004

6 a 12 y 16. Heller, Steven (Max Kisman, Doyald Young, Stefan Sagmeister, Jeffrey Keedy, Ed Fella, Nick Bell). The education of a typographer, New York, Allworth press, 2004.

13. Jalluf, Zalma. Ensayos sobre diseño, tipografía y lenguaje, México. Designio, 2004

14. Tschichold, Jan. El abecé de la buena tipografía, Valencia, Campgràfic, 2002.

15 y 17. Gill, Eric. An essay on typography, Boston, David R. Godine, 2000

 

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2 comentarios en “El tipografista: entre diseñadores y términos de diccionario”

  1. Muy interesante el artículo, lo encontré útil, sólo me parece que debería hacer mención del autor, ya que incluye hasta bibliografía pero no incluye al autor. Saludos.

    1. Hola Marco, estás en lo correcto. Ya lo arreglamos y corregimos de paso el orden de algunas referencias, ¡gracias por avisarnos esta omisión y saludos!

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